Bajo una solemne premisa de densidad y pesadez, Amenra realizó su debut en Guadalajara. La agrupación belga se ha consolidado durante las últimas dos décadas como uno de los referentes más importantes de las vertientes más ásperas del metal, como el sludge y el doom. Aunque ya contaban con un breve historial de presentaciones en México, esta fue la primera ocasión en que pudieron traer a la ciudad la cronología de los seis volúmenes que conforman su serie Mass.

Amenra convirtió el Foro Boletomóvil en un intenso y desgarrador espacio. Como si se tratara de la iniciación de un antiguo ritual, Colin H. van Eeckhout apareció sobre el escenario para permanecer varios minutos arrodillado y de espaldas al público, una imagen que marcó el inicio de un concierto demoledor.
Durante cerca de hora y media, el venue se transformó en una masa hipnótica de cabezas balanceándose al ritmo de las guitarras. Cada tema avanzaba con una tensión casi ceremonial, alternando momentos de calma con fúricas explosiones de energía, lejos de ofrecer un concierto convencional, Amenra generó una confrontación emocional donde el dolor y la vulnerabilidad encontraron un lenguaje común a través del ruido y la distorsión.
Fotos por Alejandra Cervera (@alefcervera).

