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Tidal defiende la música humana: el streaming contra la IA

Tidal ha anunciado recientemente una nueva política contra el uso de inteligencia artificial en su plataforma. A partir del 15 de julio, la música generada íntegramente por IA será etiquetada con una insignia visible para los oyentes. Además, la plataforma eliminará automáticamente cualquier contenido que suplante la voz o identidad de un artista real y no permitirá la monetización de música 100% generada por IA.

Esta decisión llega en un momento crítico. Mientras Tidal opta por proteger a los creadores humanos, otras plataformas como Spotify y YouTube continúan enfrentando una avalancha de contenido generado por IA sin control. Por ejemplo, Spotify anunció en septiembre de 2025 a través de su newsroom que en los 12 meses previos había eliminado más de 75 millones de canciones consideradas spam, muchas de ellas producidas masivamente con herramientas de IA.

Granjas de IA en la música

Las denominadas ‘granjas de IA’ suben cientos de canciones semanalmente —principalmente música relajante genérica, lo-fi e incluso clones de artistas populares— con el único fin de generar reproducciones y cobrar regalías del fondo compartido de las plataformas. Cada reproducción de una canción de IA reduce directamente los ingresos de los artistas, afectando especialmente a proyectos independientes.

Granjas de IA en la música

Un caso concreto que ilustra este problema ocurrió en 2023 con la canción ‘NostalgIA‘ del usuario FlowGPT, creada con IA para clonar la voz de Bad Bunny. Esta canción fue popularizada en TikTok y acumuló cerca de un millón de reproducciones en Spotify, llegando incluso a posicionarse en listas de España antes de ser retirada tras la queja pública del artista.

El impacto va más allá de lo económico. Cuando los catálogos se saturan de contenido producido en masa, los algoritmos tienden a priorizar el volumen sobre la calidad. Los artistas independientes ven cómo sus lanzamientos pierden visibilidad, sus reproducciones se diluyen y muchos proyectos terminan extinguiéndose al no encontrar apoyo.

Frente a esta realidad, algunas plataformas han adoptado posturas más firmes, como Bandcamp, que prohibió directamente la música generada total o sustancialmente por IA bajo su política Keeping Bandcamp Human, priorizando explícitamente la creatividad humana. Tidal, aunque permite cierto uso asistido de IA, da un paso importante al eliminar los incentivos económicos para el abuso masivo y al informar claramente a los oyentes mediante etiquetas.

Ambas plataformas están realizando un avance significativo para establecer los límites éticos necesarios. La IA, más que una herramienta para la creatividad, se ha convertido en un sistema industrial de producción barata cuyo único objetivo es extraer dinero de las plataformas.

Tidal y Bandcamp han cumplido su parte; ahora corresponde a los grandes servicios de streaming decidir si seguirán tolerando que las granjas de IA continúen drenando recursos y atención de quienes realmente lo necesitan.

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