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El Lunario y la constelación de te vi en un planetario 

Te vi en un planetario en el Lunario Te vi en un planetario en el Lunario

El tercer espacio

Existe algo mágico en los recintos pequeños. La intimidad, cercanía y complicidad que se forma entre público y artista vuelven a este tipo de escenarios una especie de tercer espacio. Y fue justo ahí, en ese fugaz tercer espacio que te vi en un planetario realizó una sólida performance que los consolida como uno de los proyectos independientes más sofisticados del país.

I: Estrella Fugaz

Durante los últimos años, el dúo se ha encargado de llevar su melancólico shoegaze por un sinfín de escenarios por todo México. A la par, los originarios de Teotihuacán han consolidado su sonido con numerosos singles y tres trabajos de estudio en formato extended play. Curiosamente, su trabajo en conjunto no llega a cubrir ni siquiera una hora de duración. Pero eso fue impedimento para que casi mil personas se dieran cita en el Lunario del Auditorio Nacional para escucharles en vivo. 

Como si se tratase de una estrella fugaz –un fenómeno astronómico efímero y fascinante por igual–, el show de te vi en un planetario no brilló precisamente por la duración, sino por su intensidad. La intensidad por parte del centenar de almas presentes en el lugar. La intensidad de los músicos que hicieron simbiosis con sus instrumentos. La intensidad en la voz de Ilke. La intensidad de sentimientos presentes durante misericordia, la danza de las brujas o reina de primavera. La intensidad tomó la batuta durante los poco más de 50 minutos que duró el setlist. Breve, sí, pero memorable también. 

II: Mística nocturna

“Qué rico suena el bajo, ¿no? Me siento acá bien mística nocturna”. Si algo caracteriza al sonido de te vi, es ese constante jugueteo con lo spooky y lo esotérico  –y esos pasajes increíbles con el bajo como protagonista– . Simplemente, dreampop sombrío y romántico. El dúo, consciente de esa identidad construida, a lo largo de la noche concentró esfuerzos en resaltar esa mística nocturna de su sonido y sobretodo, en destacar la teatralidad de la performance de Ilka en canciones como j y misericordia. 

Por otro lado, casi como si fuera una reunión de vampirxs y licantropxs, durante gran parte del show predominó una intensa iluminación rojiza –color sangre, quizás–. Dicha iluminación no solamente acompañaba las canciones que jugaban con lo sombrío, sino que también estaba presente en los temas más pasionales como la inédita pieza devorarte o te odio, la maravillosa canción en constante crescendo que además de ser su máximo éxito, también fue su single debut. Nuevamente, mística nocturna. 


III: El mundo afuera

‘Yo sé que eres una persona sola, cuéntame cómo es el mundo allá afuera’, reza uno de los versos de la canción ‘luna‘. Dicha pieza podría describir una conversación entre dos personas que viven un vínculo confuso o también podría narrar el encuentro constante entre un ser solitario y el majestuoso cometa que siempre gira alrededor de nuestro planeta. Como fuese, la fortaleza de dicha canción radica en la naturalidad con la que se habla de la soledad, una condición a la que normalmente el ser humano le huye. 

La misma condición que posiblemente más de unx de lxs asistentes padece – ¿padecer es el término correcto? ¿Acaso la soledad solamente es padecida y noelegida? –. La misma condición que durante poco menos de una hora es olvidada en la enorme constelación de te vi en un planetario. No importa la lluvia capaz de detener una ciudad entera o lo caótico que puede ser el mundo afuera del Lunario. Por un momento fugaz, sólo importa el tercer espacio creado por el grupo y sus escuchas. Es algo mágico. 

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