Dillom llegó a La nueva violencia (2026) con una presión difícil de ignorar. Después de que POST MORTEM (2021) y Por cesárea (2024) recibieran el respaldo de la industria, el público y la crítica, su tercer disco cargaba con una pregunta inevitable: ¿hasta dónde podía llevar lo que ya había construido?
La respuesta está en catorce canciones atravesadas por la realidad argentina, una experiencia ligada a la cultura hippie durante un show de Bob Dylan y el humor cínico que forma parte de su identidad. El resultado recorre el post-punk, el new wave, la electrónica y el pop sin quedarse demasiado tiempo en un solo lugar.
La irreverencia de Dillom en La nueva violencia (2026)
El disco de Dillom funciona como un retrato de su momento actual. La realidad argentina, el humor, el cinismo y distintas experiencias personales atraviesan una obra que se mueve entre el post-punk, el new wave, la electrónica, el pop y el french touch. Algo que, como en anteriores trabajos, sabemos que Dillom puede hacer con facilidad.
Lo interesante está en la forma en que Dillom utiliza cada sonido para construir una misma identidad. Las colaboraciones amplían ese universo, pero no lo desplazan. Todo parece responder a una misma necesidad de explorar hasta dónde puede llevar su música sin perder aquello que lo convirtió en una figura relevante.
La nueva violencia (2026) confirma que Dillom todavía tiene interés en incomodarse a sí mismo. Y, confirmando nuevamente lo que ya sabemos, aquí radica la magia del argentino, pues entiende que repetir una fórmula exitosa habría sido mucho más fácil que volver a empezar.
Descubre La nueva violencia (2026) en plataformas digitales.
