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Ter Cero, la fuerza está en la mutación

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Ter Cero nunca fue una banda predecible. Desde sus primeros shows diminutos en Guadalajara hasta su regreso con ‘L’Existir‘, siempre han jugado con el riesgo, la mutación y el exceso: humo, luces, coros suspendidos en el tiempo y un sonido que parece flotar entre lo real y lo onírico. Este regreso es la confirmación de que lo que empezó como un experimento ahora se convierte en un lenguaje propio, potente y muy claro.

El quinto elemento

La primera vez que vi a Ter Cero no fue en un festival ni en un escenario grande. Fue en noviembre de 2018, en un tinysecretshow improvisado en el centro de Guadalajara. Un espacio mínimo, paredes sin nombre, piso pegajoso de tanta gente y bolas disco colgando del techo que lanzaban destellos multicolor. Había tanto humo que costaba ver quién estaba frente a nosotros. Ese exceso, combinado con la iluminación multicolor tenue y un espectro de arcoíris que se dibujaba en las paredes, te hacía sentir dentro de un sueño.

La banda era otra en aquel momento. La alineación era distinta, la energía era cruda y desordenada, casi como si estuvieras presenciando un ensayo abierto. Tocaron un cúmulo de canciones entre amigos, sin escenografía sofisticada, pero con algo que se sentía auténtico. En medio de todo eso estaba Marlenne Armas y Eugenio Di Bella, los dos pilares que han sostenido a Ter Cero a través de todos sus cambios. Esa noche era imposible no notar que, detrás del DIY y la improvisación, había una búsqueda genuina por una identidad propia.

El espacio para crear y sentir

En enero de 2019 llegó ‘Tiempo‘, su primer sencillo en plataformas. Esa canción condensa la ansiedad por el futuro que flotaba en aquel tinysecretshow y que, personalmente, todavía me parece una obra magistral de la música independiente en Guadalajara. Es de esas canciones que envejecen con mucha gracia; ahora que la vuelvo a escuchar mientras escribo esto, conecta de nuevo con emociones tan básicas que ni el tiempo ni el espacio han cambiado.

Cantaban con coros que parecían voces fuera del tiempo, mientras las guitarras y sintetizadores construían un ambiente de ensueño que desembocaba en un clímax instrumental funky con instrumentos de aire. Era un golpe de realidad y fantasía al mismo tiempo, la respuesta sonora a las preguntas que se habían quedado suspendidas aquella noche de noviembre.

En julio de ese mismo año lanzaron ‘Espacio‘. Después vino el silencio en plataformas, pero la banda siguió existiendo como rumor y presencia física en Guadalajara. En junio de 2019 los volví a ver en un festival emergente en el Foro Independencia. Otra vez esa sensación de estar frente a algo que no termina de encajar en etiquetas, pero que se siente vivo. Con el tiempo llegaron cambios de alineación, conciertos importantes como su apertura para Crumb en Guadalajara en 2022, y luego un silencio total en redes.

Una nueva etapa

Esa historia de mutación y pausas ahora cristaliza en ‘L’Existir‘, su regreso junto a Rosas. La canción funciona como metáfora de todo lo vivido: la necesidad de soltar, de dejar atrás, de asumir que a veces rendirse no es perder sino transformarse. Eugenio Di Bella guía y acompaña a Rosas como vocalista, creando un diálogo que potencia la narrativa de la canción y le da una dimensión más profunda.

Para presentar ‘L’Existir‘ eligieron volver al formato que los vio nacer. El 10 de agosto hicieron un secret show que parecía más un ritual que un concierto. El acceso no era un boleto, sino un brazalete que se obtenía comentando una nube en un post de Instagram, un guiño a la comunidad que han ido tejiendo con paciencia y misterio.

Yo no pude estar ahí, pero quienes asistieron me contaron la misma escena: una tormenta partiéndolo todo, el cielo derramándose sobre Guadalajara y la banda tocando igual, como si la lluvia estuviera escrita en el guion.

En medio del caos, Rosas regaló un acústico mientras todos se resguardaban. Parece que ese día fue un bautizo colectivo, un acto de purificación donde la comunidad se volvió refugio y puerta a un renacer. Esa mezcla de agua, música y complicidad convirtió el lanzamiento de ‘L’Existir‘ en algo más grande que un regreso.

L’ Existir’, lo nuevo de Ter Cero

L’Existir‘ guarda un secreto que encaja con esta narrativa. La voz de Rosas no se grabó en un estudio. Era una nota de voz de WhatsApp enviada años atrás, rescatada con respeto y tratada para conservar su energía original. Esa decisión no es estética, es ética: dejar entrar lo imperfecto y lo real en una producción que, por su naturaleza, podría haberse pulido hasta la homogeneidad.

La nueva alineación, el presente de Ter Cero, con Eugenio Di Bella, Marlenne Armas, Rodrigo Carmona y un bajista enmascarado, amplía el espectro sonoro. El concepto visual de ‘L’Existir‘, con arte de Jerry Salas y Eugenio Di Bella, utiliza escáneres 3D de los integrantes y de Rosas. Las figuras quedan suspendidas antes del impacto, como si todo estuviera a punto de desmoronarse y renacer al mismo tiempo.

Lo que empezó en un tinysecretshow con bolas disco y humo ahora se traduce en un sencillo que no es solo un regreso: es un mapa de todo lo que Ter Cero ha sido y quiere ser. Un proyecto que entendió que su fuerza está en la mutación, en sostenerse en medio del cambio y en hacer de la impermanencia su terreno fértil.

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