En la última década, la electrónica japonesa ha encontrado nuevas formas de habitar la cultura digital cotidiana. Se ha convertido en música pensada desde la computadora personal, los archivos compartidos, la memoria de software y la intimidad de la escucha doméstica.
En ese paisaje, donde el pop y el club se entrelazan con naturalidad, ciertos proyectos han dado forma a una sensibilidad que ya no separa lo virtual de lo emocional.
パソコン音楽クラブ (Pasocom Music Club, o simplemente PMC) surge precisamente de esa lógica.
Finas líneas
Desde 2015, el dúo ha trabajado con un vocabulario sonoro que reconoce la historia del synth-pop y el house, pero lo desplaza hacia un entorno doméstico y cercano, casi táctil.
Sus producciones conservan una cualidad ligera y detallista, donde las melodías parecen diseñadas para acompañar la vida diaria tanto como la pista de baile. El gesto creativo no está en la espectacularidad, sino en la precisión con la que convierten lo familiar en ritmo.
Con el tiempo, su presencia se ha extendido entre el circuito club, el pop japonés y los espacios híbridos donde conviven ambos.

Pasocom Music Club y la música digital
Más que imponer una narrativa, PMC ha ido afinando un imaginario donde la electrónica se siente próxima, habitada, parte del entorno cultural contemporáneo. En ese trazo continuo, su obra ha contribuido a definir cómo suena hoy una generación criada entre interfaces y emociones compartidas en red.
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