Nine Inch Nails y Boys Noize presentan Nine Inch Noize, un proyecto que reinterpreta el catálogo industrial de la banda desde la lógica de la electrónica de club. Si el nombre te suena conocido es porque hicieron su debut hace apenas unos días, durante ambos fines de semana en Coachella. Ahora, lanzaron su primer, y aparentemente, único disco.
El álbum, homónimo, no busca suavizar diferencias. Trent Reznor ha construido su sonido desde la tensión y la acumulación en Nine Inch Nails, donde domina la repetición y el loop. Para este proyecto, eso se traduce en versiones más limpias y funcionales de reversiones de ‘Wish‘ y el clásico ‘Closer‘, donde la intensidad cambia de lo visceral a lo mecánico.
Hay momentos donde la colaboración encuentra mejor balance, como en ‘The Hand That Feeds‘ o ‘Head Like A Hole‘, pero el recorrido no es del todo consistente. Más que un trabajo discográfico uniforme, se siente como una serie de intervenciones, a modo de remezclas, sobre material ya conocido.
Aun así, el proyecto funciona como experimento. Pone sobre la mesa qué se gana y qué se pierde cuando una narrativa emocional se adapta a un formato pensado para el impacto inmediato. Escúchalo en plataformas.
