En un contexto donde el corrido es materia de estudio, de controversias y de censura, lo cierto es que su exposición es global. Y no es para menos. Es el género por excelencia para denotar la evolución cultural de todo un colectivo nacional. Para bien o para mal, porque finalmente toda expresión artística es una reflexión del mundo. Y el corrido lo es para la sociedad mexicana.
Para este momento, el género ya está tocando techo, llegando a los escenarios más grandes del mundo, plataformas culturales donde antes era impensable y, sobre todo, a generar narrativas completamente distintas dentro y fuera de lo que expone.
Porque los nuevos artistas del género han diversificado y hasta democratizado el propio gremio. Todos han sido clave para no solo la masificación global del corrido, también para darle una identidad a cada expresión que quiera darse.
Y para comenzar a abordar, uno de los nombres clave en esta tarea ha sido Fuerza Regida, la agrupación del corrido más grande del planeta actualmente. Su obra es el claro ejemplo de la evolución que ha tenido el corrido: desde el narco corrido, corrido bélico y tumbado, hasta ahora experimentando sobre nuevas hebras musicales y líricas.
En esta entrevista exclusiva, hablamos con Khrystian y Moises sobre ser pioneros en la exposición global del género, su próxima gira de estadios en México y la posición actual de toda su cultura.

Se logró, pero a seguir chambeando
Es impresionante lo que ha generado Fuerza Regida con el corrido. Desde ser de los más frescos en sus inicios a ahora ser, prácticamente, la banda del género más grande e importante del mundo actualmente. ¿Cómo se sienten de ello? ¿Cómo ha sido el camino?
«Hemos trabajado muy duro para llevar nuestra música a todo el mundo. No los únicos, pero sí pioneros. Y me atrevo a decir que hemos pasado barreras que antes muy difícilmente podíamos pasar y estamos feliz de eso».
El impulso y los resultados se notan ya, y ahora más que nunca lo que hacen representa mucho para toda la cultura.
«Sí, ha sido un camino largo. Queríamos llevar la cultura a lugares donde nunca habían llegado. Eso nos obligó a hacer cosas que nadie había hecho antes. Gracias a Dios se ha logrado, pero queremos llegar a más».
¿Qué sigue entonces?
«Hemos estado chambeando y la idea es no parar. Queremos seguir siendo los número uno en todo el mundo. No sabemos a dónde nos va a llevar el destino, pero creemos que si seguimos haciéndolo igual de chingón y con corazón haremos cosas muy chingonas».
Creo que ya es imposible que paren, ¿no? De alguna manera, su obra ya es imprescindible para lo que fue, es y será el corrido. ¿Se imaginaban estar alguna vez en esta posición?
«Estaba en nuestros planes, pero siempre es muy bonito ver todo un estadio lleno cantando nuestras canciones, o saber que millones de personas cantan y bailan lo que tocamos. Estamos muy agradecidos con todo lo que ha pasado».
¿Cómo ha sido mantenerse vigentes y reales a ustedes mismos en un contexto como el de ahora? Lo pregunto porque el corrido es, hoy en día, un terreno complicado. Más allá de la censura en diversos lugares de México y el contexto en el que se gesta, ¿cómo seguir haciéndolo?
«Mira, nos gusta decirlo de esta manera: escuchar un corrido es como ver una película. No tiene por qué ser real o incitar. Simplemente lo ves y lo disfrutas. Así con nuestra música.
Sabemos que es un tema complicado, pero no hemos dejado de motivarnos a hacer lo que hacemos. Porque si estamos donde estamos es gracias al esfuerzo que hemos realizado con nuestro trabajo llevando nuestra música y nuestra cultura a todo el mundo.
Además, porque la Fuerza Regida no solo es la música, es todo lo que queremos transmitir a la gente que nos sigue y nos apoya. Por ejemplo, en nuestros conciertos tratamos de que cada show sea especial, con mucha producción y visuales para plasmar mejor lo que queremos».

¿Cómo es ir a un show de Fuerza Regida? ¿Se transmite la misma energía del estudio al escenario?
«Un concierto de Fuerza Régida es pura fiesta, y puede ser de hasta de tres horas o más, nomás para que vayan calentando. Hace poquito en el Estadio GNP tocamos hora y veinte que hasta se subieron a bajarnos y todo. Ya hasta multas nos han caído en otras ocasiones.
Pero no es tanto porque nos guste tocar y tocar, que nos encanta, es lo que la gente pide. No se quieren ir y quieren seguir enfiestados. Si la gente quiere más, hay que darle. Y si el ambiente está bueno, no paramos».
En pocos días regresan a México, y esta es su primera vez tocando en estadios. Ya lo hicieron en la Ciudad de México, pero sigue Guadalajara y Monterrey.
«Nos gusta venir a tocar acá. Cada que volvemos a México volvemos más grandes y fuertes que la vez pasada. De hecho, nos da una emoción particular Guadalajara, porque fue ahí nuestro primer concierto grande fuera de Estados Unidos. Y nos gusta pensar que hemos ido escalando en la ciudad: primero tocamos en un antro, luego en auditorio y ahora en un estadio.
Y la idea es seguir escalando, seguir chambeando y seguir creciendo. Porque la gente nos lo va pidiendo y afortunadamente nos da ido muy bien. Siempre volvemos a México con mucho cariño y ganas de echar desmadre».
Finalmente, ¿cuál es el siguiente paso? ¿Qué sigue para que la Fuerza Regida siga siendo este referente bestial del regional?
«Creo que ya no hay que llamarlo ‘regional’, es una palabra como que muy chiquita. Ahora el corrido es global. De regional ya no tiene nada. Y si de algo estamos seguros es que vamos a seguir llevando este sonido a todo el mundo, a cada lugar que nos falte».

