#IntraCassini es una sección donde el equipo de redacción de Cassini aborda un tema de interés propio con completa libertad, siendo un texto puramente opinativo, descubriendo el mundo de cada mente creativa.
Cada vez se vuelve más recurrente entre las reuniones familiares, el tema super estricto de “si los niños deben escuchar o no reggaetón mexicano” por las déspotas y obscenas líricas que implica el género. Y es que, aunque parezca impensable, esta discusión es casi tan añeja como la propia invención de la música con letra. No la del reguetón y sus carnales letras, sino la crítica hacia lo otro, lo nuevo, lo generacional.
Desde la música medieval hasta la contemporánea, han existido críticas constantes en torno a la melodía, la armonía, los ritmos… y por supuesto, la letra. Esta ocasión es tiempo de reflexionar por qué uno de los géneros más escuchados en nuestro país está enormemente ligado al sexo y todas las posibles variantes de esta temática.
¿Es de verdad tan importante el sexo para la sociedad mexicana? ¿De qué manera impacta la letra de las canciones en los fans? ¿Qué quiere proyectar el género a través de su lírica? Son preguntas que deberíamos plantearnos para poder comprender que es lo que estamos escuchando y repensar la música desde un paisaje más responsable.
Los géneros y el capital cultural
Para profundizar sobre qué es lo que estamos escuchando, podemos recurrir a la teoría de las formas de capitales de Pierre Bourdieu. En ésta se explica que los seres humanos poseemos distintas formas de capital que transformamos en poder: el capital económico, cultural, social y simbólico. Cada uno se legitima mediante la manera de hablar que usamos, los hábitos que practicamos y los grupos sociales a los que pertenecemos. Esto es importante pues la música es uno de los medios por los cuales se legitiman y se hacen notar estos capitales.
Por ejemplo, el rap que busca por medio de sus motivos visibilizar temas como el éxito, dinero, lujo, identidad, violencia y en general la vida en el gueto; porque son los elementos que tienen a su alcance los artistas del rap y la cultura hip-hop.
El regional mexicano, por su parte, narra las historias de capos o sicarios, su poder y su riqueza, así como la narco apología, porque representa su realidad y legitiman su posición en la sociedad mediante su música. Es decir, este grupo social trata de diferenciarse de los otros grupos sociales para autentificar su identidad y poder hacer alusión de todo ello en la lírica de sus canciones y su estilo de vida. Lo mismo sucede con cualquier género.
El reggaetón no educa, es liberación
Entonces, ¿qué nos está proyectando el reggaetón mexicano? En una entrevista, Cachirula, una de las máximas exponentes del género; comenta sobre las dificultades económicas que vive día a día la clase baja del país.
Por otro lado, Bellakath hace notar los obstáculos que atraviesan los artistas del reggaetón mexa para lograr sus metas: ‘todos los que estamos trabajando en este momento, hemos trabajado por lo que queremos’, haciendo alusión al origen de estos artistas, música para y por la clase trabajadora, la cual no posee riquezas ni lujos a diferencia de otros, pero posee su individualidad y la autonomía de su propio cuerpo.
El reggaetón mexicano, más allá de sólo mencionar el sexo como una actividad cotidiana, lo reivindica, haciéndolo un estandarte de liberación y autogobierno. Hacer lo que se quiere con lo que se posee, el cuerpo. Expresarse y explorar la música desde la independencia y la propiedad personal en donde la riqueza es el individual “soy/somos”.
‘Música 100% para hacer el amor’
Y aunque ciertamente no todas las canciones son referentes al sexo, algunas están estigmatizadas por el simple hecho de no ajustarse a los cánones éticos del presente.
‘El reguetón no educa a la gente, el reguetón no es para dar mensajes’, añade Bellakath, la cual podría ser una declaración fuerte, pero cierta. La música no sirve para educar, no es su principal objetivo: la música es una forma de comunicación, es arte que refleja la realidad de la sociedad.
“…es para todo tipo de público, edad, aquí no hay clases sociales.’
Y aunque el reguetón explora muchos más temas como la diversión, el amor y desamor, la identidad urbana y los roles de género siempre va a resultar más fácil criticar desde lo polémico o el tabú.
Distintas perspectivas, mismo mensaje
Cada artista del género urbano nacional ha añadido elementos que lo conforman para ser lo que es actualmente: una amalgama de los rasgos culturales mexicanos. Yeri Mua explota el género desde una óptica femenina, Sayuri & Sopholov desde las juventudes y El Malilla desde la sensualidad masculina, por mencionar solo algunos.
El reggaetón mexicano no es una imitación al reggaetón puertorriqueño o colombiano, es una adaptación a la realidad de nuestro país. Es un espacio que permite hablar de temas que no son consentidos en otros ámbitos como la lujuria, la promiscuidad y la poligamia que forman parte de los comportamientos de cualquier sociedad.
