Desde Perú llega FOMO de De La Kaye, una canción que se asume directamente como blues. Se trata de un ejercicio crítico y frontal que desarma la falsa euforia digital y expone un cansancio que ya no puede maquillarse. Lo que sorprende de inmediato es la decisión de mantener todo en un registro desnudo, con la voz en primer plano sostenida por guitarras y percusiones que marcan un ritmo lento, tenso y deliberadamente incómodo. No invita a escapar, sino a mirar de frente el desgaste que impone la necesidad de mostrarse todo el tiempo.
En lugar de sumar capas de producción, De La Kaye recurre al silencio como recurso expresivo. Cada suspensión parecen cargar con un peso social, el de la exposición permanente y la exigencia de estar disponible incluso cuando no queda nada por decir. Ese despojo convierte a FOMO en un comentario directo sobre la manera en que la música y la vida quedan atravesadas por la lógica de la pantalla, cuestionando la autenticidad de lo que consumimos y compartimos.
Descubre FOMO de De La Kaye
Lo más llamativo es que la banda, reconocida por su energía festiva en vivo, se repliega en esta ocasión hacia una tensión contenida que no pierde intensidad. El blues funciona como vehículo para señalar lo que muchos prefieren callar, la erosión de lo íntimo y el desgaste que acompaña la sobreexposición. La voz, casi quebrada, actúa como un espejo que devuelve al oyente sus propias dudas y contradicciones.
México recibe FOMO en un momento oportuno. Entre producciones que buscan brillar a cualquier costo, encontrarse con un tema frontal y sin artificios resulta necesario.
Más que nostalgia por una tradición, lo que De La Kaye recupera en este sencillo es la capacidad del blues para incomodar, para abrir un espacio en el que todavía es posible ser brutalmente honesto.
