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Una espera que valió la pena, el ritual de ionnalee en Ciudad de México

ionnalee en Ciudad de México ionnalee en Ciudad de México

En los últimos meses, hemos visto una saturación de conciertos, pero son pocos los que realmente logran llenar un lugar hasta el borde, esos sold out que resuenan con fuerza. De hecho, hacía un par de meses que no veía el Foro Indie Rocks! vibrar con un lleno total, a pesar de los buenos actos que habían pasado por ahí.

Pero fue un domingo cualquiera cuando ionnalee le devolvió la vida al lugar.

Siendo azules

Aunque no se anunció el oficial sold out, les puedo asegurar que el aforo se quedó a apenas diez o quince boletos del lleno absoluto. Y era de esperarse; este no era un concierto más. Iba a ser uno de esos eventos imperdibles. No solo era su primera vez en el país, sino que venía presentando una reinvención de su disco más icónico, acompañada de visuales intensos extraídos de la película que había liberado unas semanas atrás. Las expectativas, como pueden imaginar, eran altas.

Sin embargo, nada—absolutamente nada—nos pudo preparar para lo que veríamos esa noche.

La cita era a las 20:30, pero ionnalee se tomó su tiempo. La espera, que se extendió pasadas las nueve, solo alimentó la electricidad en el ambiente. Estábamos repegados unos contra otros, en un silencio poco común, con la mirada fija en el escenario vacío. La tensión era palpable.

Primero aparecieron sus músicos, acrecentando la expectativa con acordes ambientales. Y entonces, ella. Bajó lentamente, sin prisa, y se posó en el centro del escenario sobre una pequeña tarima. No dijo una sola palabra. Solo estaba ahí, lista, como una figura que daba inicio a un ritual.

Al principio, el show de luces parecía deliberadamente básico, pero entonces comenzaron las proyecciones. Fue ahí donde todo cambió. Los visuales de su película transformaron el espacio en una experiencia inmersiva. ionnalee conocía cada fotograma, cada transición, y movía su cuerpo con una coreografía precisa que dialogaba perfectamente con las imágenes. Era una simbiosis entre sonido, luz y movimiento.

Todos ahí conocíamos aquel disco icónico de la década pasada, pero eso no aminoró el shock value. Para muchos, era la primera vez que escuchábamos esas canciones en vivo, y la fuerza con la que resonaron fue abrumadora. Hubo fiesta, hubo gritos, hubo aplausos. La energía contenida estallaba en un grito colectivo.

ionnalee en la Ciudad de México

ionnalee confesó que esa noche en el Foro Indie Rocks! había sido una de las mejores que había tenido. Se le notaba la felicidad auténtica. Dijo que había tardado demasiado en venir a México y prometió volver con otra gira, para mostrar más allá del disco BLUE/STILL BLUE.

Como un regalo final, una recompensa para el público que se había entregado por completo, pidió un aplauso para sus músicos y tocó una canción desconocida: una pieza inédita de Mouth of a River, un álbum que nunca vio la luz.

La despedida fue lenta, deliberada. ionnalee y su banda abandonaron el escenario saboreando cada aplauso, cada grito, mientras por los altavoces comenzaba a sonar Waterloo de ABBA. Fue la despedida perfecta, un contraste alegre y nostálgico para una fiesta que hacía tiempo no se vivía con tanta intensidad.

Fue un concierto especial. No solo por lo icónico del repertorio o la calidad de los visuales, sino por la vibra única de un público sediento de algo que lo maravillara. La noche del domingo, ionnalee iluminó la ciudad en medio de una racha gris para los conciertos.

Fotos por Abraham Campos (@elfresirocker).

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