Hacer de la ambivalencia un sello artístico no es tarea sencilla. Sin embargo, durante décadas de carrera, Juana Molina ha convertido esa dualidad en el eje central de su propuesta musical.
Su sonido se puede desplazar con naturalidad desde la electrónica más relajada y atmosférica hasta explosivos riffs con tensión. Quizá heredados de aquellos años en los que debió exiliarse durante la dictadura.
Experimentación y minimalismo hipnótico
Su persona y performance nos transmite todo lo que ha sido su carrera, abriéndose paso con un estilo alternativo sencillo y sin pretensiones.
Para mutar a un patrón de repetición musical, en el buen sentido, es que al escucharlo en directo sus temas podrían ser hipnotizantes.
Juana sabe a la perfección crear una sinergia entre lo acústico y lo electrónico, entre lo minimalista, como lo explosivo.
Uno de los mayores logros de Molina es que cualquier punto de entrada a su discografía puede convertirse en el definitivo. Ya sea su álbum debut, su cuarto disco, un en vivo, o el más reciente, Doga (2025), que fungió como motivo para volver a la ciudad, después de un largo tiempo que ni ella mismo recuerda.
Cada obra puede atrapar al oyente desde la primer escucha. Son pocas bandas o artistas y más en nuestro idioma, que pueden jactarse de tener ese distintivo.
Alguna vez leí que Juana podría ser la mejor exponente del ‘art-punk’ en español, más que catalogarla en un término ya de por sí enredoso e insuficiente, me gusta pensar que su experimentación es algo aún incatalogable para el promedio.

El escenario como espacio de creación
Un show corto, pero que nos llenó de su esencia. Y aunque traía malestares en la voz, no impidió transmitir su mensaje mediante sus sintetizadores, guitarra y batería, además el lenguaje corporal en cada baile.
Esta capacidad de habitar los extremos ha consolidado su identidad dentro de la música alternativa latinoamericana.
Noches como esta, donde Juana Molina llegó a Guadalajara, son las que pedimos que sean frecuentes en la ciudad: conciertos que te inviten a cuestionarse el qué estás presenciando, cómo se llegó a ese sonido. Y, sobre todo, a seguir descubriendo artistas que, por más carrera que tengan en su haber, nunca es mal momento para conseguir nuevos fans.
Fotos por Michael Guzmán (@indomittttto).

