En la última década, el rock europeo ha visto reaparecer una veta que parecía enterrada bajo capas de revivalismo y estética retro: una que no replica el pasado, sino que lo metaboliza. En ese territorio se mueve Graveyard, banda sueca que, además de llegar a México dentro de poco, ha devuelto al formato clásico de guitarras, bajo y batería una densidad emocional poco frecuente en el circuito contemporáneo.
El rock como espacio emocional
Su propuesta se sostiene en contrastes: arreglos de raíz setentera atravesados por una sensibilidad casi confesional, donde el blues se vuelve un vehículo para hablar de desgaste, adicción, memoria o redención.
La voz de Joakim Nilsson, áspera y vulnerable a la vez, funciona como eje narrativo de canciones que rehúyen el virtuosismo vacío y priorizan la intensidad humana del gesto.
Más que nostalgia, lo suyo es continuidad. Graveyard reactiva códigos antiguos del género desde un presente inquieto, demostrando que el rock pesado y orgánico aún puede ser un espacio de verdad emocional y no solo de estilo.
Boletos para ver a Graveyard en México
Al día de hoy, aún no se encuentran disponibles ni los precios y boletos oficiales para la próxima visita de la banda sueca a México.

