Dark Mode Light Mode

Radiohead publica álbum en vivo con grabaciones de Hail To The Thief (2003) y In Rainbows (2007)

Radiohead Radiohead

Radiohead vuelve a poner el foco donde mejor habita su mito: en el directo. El nuevo álbum en vivo del grupo británico llega como una pieza de memoria y presente a la vez, un documento donde confluyen décadas de exploración con la precisión quirúrgica de una banda que convirtió el riesgo en método.

No es solo un registro de canciones; es el mapa de cómo esas piezas mutan frente a un público, cómo ‘Paranoid Android‘, ‘Idioteque‘ o ‘Weird Fishes/Arpeggi‘ se abren en nuevas capas, tempos y respiraciones cuando dejan el estudio.

Repaso por el legado de Radiohead

El lanzamiento importa por razones que trascienden la nostalgia. En tiempos de giras-monumento y espectáculos fotocopiados, Radiohead insiste en el directo como lugar de investigación: arreglos reimaginados, texturas que se expanden y una ingeniería de sonido que funciona como sexto integrante. Aquí, cada transición es decisión estética; cada silencio, un golpe de realismo emocional.

También es un recordatorio del peso cultural del grupo: pocas bandas han logrado que la música de estadios conserve el nervio del arte inquieto. Este lanzamiento perfila una escucha que dialoga con todas sus eras—del desgarro guitarrero a la arquitectura digital—y con esa tensión que siempre los definió: emotividad radical, pero sin concesiones.

Para los que crecieron con ellos y para quienes los descubren ahora, este álbum en vivo promete lo esencial de Radiohead: canciones que cambian de piel en tiempo real y un sonido que te obliga a mirar de nuevo, incluso aquello que creías conocer de memoria. Aquí no hay “versión definitiva”; hay la versión viva.

Thom Yorke y la imposibilidad de procesos creativos

Recientemente, Thom Yorke ha compartido una de sus reflexiones más personales sobre el arte y la creatividad en una entrevista para The Art Newspaper. Entre lienzos y texturas, Yorke confesó que el regreso a la rutina creativa tras la pandemia ha sido un reto inesperado.

Ese paréntesis global, lejos de frenar su inspiración, le permitió sumergirse por completo en su obra sin presiones externas. “Podíamos pasar una semana entera trabajando en estas cosas, sin que el estudio estuviera involucrado, sin distracciones… fue revelador y profundamente terapéutico”, recuerda.

Pero la calma se rompió con el regreso a la vida habitual. “Cuando terminó la pandemia, mucha gente creativa quedó paralizada por las luces parpadeantes que se volvieron a encender”, dice, reconociendo que todavía lidia con ese cambio. Para Yorke, el asunto va más allá de la ansiedad: es la sensación de haber perdido un tiempo invaluable que no se puede replicar.

Hoy, su objetivo es claro: recuperar esa intimidad creativa, dedicando más horas a pintar en su estudio. ‘Esa es nuestra prioridad’, asegura, “porque ambos hemos estado dando tumbos, y yo no he tenido un lugar donde trabajar”.

Previous Post
Segundo premio

Segundo premio (2024), la película inspirada en Los Planetas, llega a México

Next Post
Swaggerboyz en Ciudad de México

Swaggerboyz en Ciudad de México: necesitamos que los adolescentes huelan feo otra vez

Anuncio Spotify