Celebrando 20 años de su álbum debut Dreams (2006), la querida banda The Whitest Boy Alive estuvo de regreso en Guadalajara con un show único, íntimo y muy esperado en el Teatro Estudio Cavaret.
Erlend Øye, Marcin Öz, Sebastian Maschat y Daniel Nentwig, nos brindaron un extenso recorrido por su prolífica trayectoria discográfica que los ha llevado a convertirse en una banda infaltable en nuestras playlist favoritas.
El sueño dosmilero sigue vigente
Iniciando la noche, la banda comenzó con ‘Keep A Secret‘, canción que también abre su segundo álbum de estudio, Rules (2009). Posteriormente empezó a caer una lluvia de hits como ‘High On Heels’, ‘Timebomb‘, ‘Golden Cage‘, ‘Intentions‘, ‘Burning‘, ‘1517‘, ‘Courage‘, entre muchas otras, creando un nutritivo setlist de 15 canciones en total.
The Whitest Boy Alive siempre ha encontrado en México un hogar lejos de casa. La conexión que tienen con el público mexicano es profunda y duradera, y ahora fue turno de Guadalajara de refrendar este cariño, mismo que resultó en un récord absoluto de entradas agotadas en el Teatro Estudio Cavaret.

The Whitest Boy Alive en Guadalajara
Celebrando dos décadas de Dreams (2006), el concierto se sintió como una renovación de votos con aquella música que nos hacía despertar nuestros más profundos sueños, aquella nostalgia que siempre será recordada con una sonrisa.
Su sonido se caracteriza por un indie pop minimalista, bailable y contagioso. Con álbumes aclamados como Dreams (2006) y Rules (2009), la banda se ha consolidado como un acto en vivo imprescindible a nivel global, manteniendo un lazo particularmente fuerte con el público de Latinoamérica y México.
Gracias a su dinamismo sobre el escenario, su constante interacción y su cercanía, The Whitest Boy Alive siempre presenta una congregación hermosísima con la esencia más pura del rock de los 2000s.
Fotos por Saúl Martínez (@bnsaul).

