Apenas hace unas horas, durante la medianoche del 12 de agosto, Taylor Swift, con el dramatismo calculado que la ha convertido en una de las narradoras más astutas del pop, reveló el título de su duodécimo álbum: The Life of a Showgirl.
El anuncio ocurrió durante una aparición sorpresa en el podcast New Heights de Travis y Jason Kelce, donde llegó con un maletín verde, una portada borrosa y una estética marcada por un naranja intenso, dejando claro que esta nueva etapa tendrá su propio lenguaje visual.
El movimiento no es casual. Desde el fin del Eras Tour, Swift había mantenido el suspenso sobre su siguiente paso. Ahora, con las preventas ya activas en vinilo, CD y casete, confirma que cada lanzamiento suyo es un evento cultural, un acto coreografiado para ocupar titulares, redes y conversaciones.
Aunque no hay fecha de estreno oficial, el título y la estética evocan un homenaje al glamour del espectáculo, con tintes de confesión y espectáculo introspectivo.
En el universo Swift, cada álbum es más que música: es un capítulo de una saga cultural que ella misma escribe, dirige y protagoniza. The Life of a Showgirl promete ser otra demostración de que Taylor no solo lanza discos, sino que diseña épocas enteras.
