Más o menos antes, una cantautora encantó con su finura y frescura a la escena folclórica de México, escapando del escaparate clásico para llegar al mainstream. Años después, hoy, esa misma cantora se convirtió en una de las grandes artistas del México contemporáneo. Y con enseñanzas claras, pues Silvana Estrada convocó en Guadalajara una suave lluvia, una que llama a un futuro mejor.
Qué manera tan desoladora de querer
Los conciertos en 2026 comenzaron de manera casi precipitada. Y un par de días de empezado el año y ya teníamos un Patrick Miller en el Palacio, o Mr. Bungle en el Cavaret. Prisa o no, lo cierto es que el regreso sentó las bases para lo que se divisa como uno de los mejores años para la música en vivo en el país en mucho tiempo.
Y como siempre nos ha gustado verle el lado más allá a la música en vivo, nos preguntamos: ¿habrá algún propósito claro? Más allá de promocionar algo, celebrar aniversarios y simplemente postrarse sobre un escenario, este 2026 plantea ser uno donde la música plasme algo crítico, pero necesario: la esperanza.
Venimos de un año bastante caótico. En materia política, social, cultural. De todo pues. Y lo que menos necesitamos son más estímulos negativos que permeen la poca inocencia y felicidad colectiva que nos queda. No me refiero a ignorar lo malo que pasa. Me refiero a plantarle cara, afrontarlo y confrontarlo, pero con la contraparte a ello: con amor.
Así es como llegamos al viernes 23 de enero, la primera de dos noches sold out de Silvana Estrada en Guadalajara, volviendo al Teatro Diana.

Donde no crecen flores, ya no hay campo
Esta melancolía esperanzadora de la jarocha rindió frutos en Guadalajara. No por nada agotó dos veces el Diana, y no es esta la primera vez que lo hace. Allá por 2023 hizo lo mismo en el Conjunto Santander: dos noches y las dos agotadas. Pero acá lo sentí más especial.
La gira presentada fue para promocionar Vendrán Suaves Lluvias (2025), un álbum que se sustenta en la paciencia ante la tempestad. Porque no hay más virtud que afrontar las cosas con calma, con bondad y gentileza. Ya con esta premisa del material de origen, este concierto planteaba un panorama ciertamente esperanzador.
Ya sobre la tarima, Silvana Estrada ofreció más de hora y media de un repertorio que trajo lo más clásico de toda su discografía de nuevos clásicos. La agonía emocional de Marchita (2022), la esperanza de Vendrán Suaves Lluvias (2025) y uno que otro cover, como de Juan Gabriel y hasta uno de ‘Glory Box‘ de Portishead.
Todo sin dejar de lado el folk como núcleo emocional.

Mientras todo el mundo duerme, yo me trato de sanar
Además de presentar a Silvana como una de las nuevas colosas del mainstream nacional, este concierto dejó una premisa clara: la esperanza en la penumbra. No hay mejor arma contra la incertidumbre que la motivación por seguir adelante.
Silvana Estrada ofreció un concierto dedicado a quienes han luchado en la oscuridad. Contra agentes externos, o contra unx mismx. Pero volteando hacia la luz, hacia la esperanza de un futuro mejor.
Porque aunque seamos un mar de dudas que tropieza solo con sus sombras, nunca hemos dejado de cantar cual pájaros. Cliché y todo, pero, ¿qué hay después de la lluvia?
Fotos por Edson Wong.

