Ya desde años anteriores, decíamos que la notoriedad de Pa’l Norte no radicaba exclusivamente en la música, sino en la experiencia que ofrece y el trato que el evento le ha dado a su audiencia. Y Pa’l Norte 2026 terminó de confirmarlo.
No solo hablo solo de los escenarios, la producción monstruosa o los artistas mainstream más grandes, que ha decir verdad han marcado la pauta para esta afirmación. Me refiero a que con esta edición, su número 14 ya, recitaron, quizá sin quererlo, una especie de manifiesto de la verdadera cultura del norte de México.
Viernes 27, el inicio de la travesía
Al poco tiempo de dar inicio a uno de los fines de semana más importantes para los regiomontanos, se podía percibir entre la gente que caminaba una emoción que crecía con cada paso. A pesar del reloj, que marcaba las 15:45 horas, Mau y Ricky fue uno de los primeros actos que comenzó poco a poco comenzó a reunir gente en el escenario Tecate Light. Su repertorio musical —que incluye canciones como «Desconocidos» y «Ya No Tiene Novio»— es lo suficientemente conocido para atraer la curiosidad del público, y terminó siendo la opción ideal para elevar el ánimo desde las primeras horas del festival.
Para el Tecate Pa’l Norte, Jackson Wang fue una apuesta. El artista, de origen chino, está bien establecido en el mercado asiático y, tras el éxito y el público que reunió SEVENTEEN en la edición pasada del festival, se asumió el riesgo de invitar a Wang al escenario Tecate Original. El resultado fue más que positivo: miles de fans esperaron desde temprano en barricada, acompañados de lightsticks de distintos grupos de k-pop. Gente que se unía al público por mera curiosidad terminó sorprendido con la precisión percibida en el show de Wang; desde los efectos especiales hasta las coreografías que se ejecutan con destreza.
Nativos de Australia, Royel Otis fue uno de los artistas emergentes más esperados en el Tecate Pa’l Norte. Su primer álbum, lanzado apenas en 2023, obtuvo críticas positivas que solo crecieron con los lanzamientos que siguieron. Como es de esperarse, su set en el escenario Fusion Telcel fue nada menos que increíble. Y es que a veces no se necesita una gran producción para llevar a cabo un show que te haga sentir pleno; una buena discografía y presencia escénica es lo suficiente para crear una presentación que tenga un impacto.
El segundo artista sorpresa, La Arrolladora Banda El Limón, deleitó al público en el Tecate Light. A donde sea que voltearas —ya sea a la pareja de rockeros que esperaba a Interpol y, abrazados, bailaban al ritmo de la música o al vendedor de cerveza que con entusiasmo coreaba las canciones—, era evidente que la agrupación de banda conectaba con el público mexicano. La Arrolladora demostró ser uno de los mejores artistas invitados del fin de semana; a estas alturas, ya son joyas nacionales y un must en la playlist de cada carne asada en el norte.
Con los años, Deftones ha acumulado un fanbase leal y dedicado, que va desde puristas del género hasta gym rats que posan para TikToks. Con su reciente resurgimiento de su música en redes sociales, se esperaba que el público para la banda fuera grande. Sin embargo, Deftones en vivo fue una experiencia que se quedará por siempre en mi memoria; ahí presencié mi primer mosh pit. La emoción del público era palpable, cada nota y verso resonaba en el pecho de cada oyente, demostrando que Deftones sigue desafiando la prueba del tiempo, atrayendo a una comunidad de todas las edades.
Un headliner que Monterrey esperaba desde hace tiempo, Tyler The Creator fue el encargado de cerrar el escenario Tecate Light. Un artista de principio a fin, fue sencillo que Tyler conectara con los asistentes, ya que tiene una energía alivianada compatible con el público mexicano y un repertorio lleno de hits que el público conocía, lo que convirtió cada canción en un coro colectivo.
Sábado 28
El sábado, el público recibió con calidez a su talento local, The Warning, que tras una gira por Sudamérica hizo su esperado regreso a casa. Eran las 16:00 horas, pero a la gente no pareció importarle que la comodidad de la puesta de sol aún estaba lejos y se reunió en el escenario Tecate Light para recibir al trío regio. En todo el sentido de la palabra, The Warning son superestrellas: un grupo altamente consolidado, con un dominio absoluto de sus habilidades y una presencia que se siente a la altura de cualquier otro acto internacional.
Nothing But Thieves fue una agradable sorpresa. Llegué al escenario Tecate Original sin expectativas y sin conocer su discografía, pero fue imposible salir del festival sin la certeza de haber presenciado a uno de los mejores actos del fin de semana. La voz de Conor Mason no pierde la fuerza que emana en las versiones grabadas de sus canciones, algo que confirmé al llegar a casa y sumergirme en su música.
Uno de los artistas que provocó el mayor flujo de gente el sábado fue Guns N’ Roses, que, como leyendas del rock, hacía inevitable esperar una convocatoria masiva desde antes de que pisaran el escenario. Y así fue: desde temprano, el público comenzó a concentrarse, dispuesto a corear cada clásico y a formar parte de un show que, más que un concierto, se sentía como un evento generacional.
Domingo 29
El último día del Tecate Pa’l Norte comenzó con la presentación de Santos Bravos —la nueva boyband latina de HYBE— en el escenario Oasis Bacardí. Tras la convocatoria que lograron horas antes con una dinámica de activación en el stand de H&M —que reunió a una multitud en Parque Fundidora—, se esperaba que su primera presentación en Monterrey fuera un éxito. El apoyo que recibió el quinteto durante el set era innegable; a pesar del poco tiempo que llevan desde su debut, la agrupación ha logrado crecer un fanbase que, con todo el cariño y dedicación que una fangirl puede ofrecer, movieron a varios de los integrantes a las lágrimas. Su agradecimiento era notorio, y su nivel de desempeño dejó a todos los asistentes satisfechos.
Halsey fue un reencuentro con mi yo de 12 años y con la obsesión que alguna vez tuve por el interludio y el video de “Colors”. Su música marcó un momento clave en mi vida, así que no había forma de perderme su presentación. Una rockstar en su totalidad, Halsey convirtió ese instante en algo más que nostalgia: en una confirmación de todo lo que significó y sigue siendo en la vida de todos sus fans.
Los Horóscopos de Durango fue el primer artista sorpresa de la noche, y llegaron al Tecate Light con un plan: mantener la buena energía del público. Después de La Arrolladora, Los Horóscopos de Durango fue, en mi opinión, el segundo mejor invitado sorpresa; no hay manera que como buen mexicano no te sepas la letra de «Antes Muerta Que Sencilla».
Djo se merece el mérito de cultivar una carrera musical próspera a pesar de las limitantes de su trabajo como actor. La imagen del intérprete de «End Of Beginning» encarna justo lo que muchos aspiran a proyectar: estoico, cool y seguro de sí mismo. Su set se sintió como una bocanada de aire fresco, un momento inmersivo done fue fácil perderse entre el sintetizador y la buena vibra.
Es un hecho que un festival mexicano nunca puede fallar con Zoé. Su trayectoria los ha llevado a ser uno de los actos más queridos e icónicos del país y, con su regreso a los escenarios tras un periodo de inactividad, reunieron a un público considerablemente grande en el Tecate Light. Tomando en cuenta que su set fue acortado por falta de tiempo, Zoé cumplió con su deber como headliner e hizo lo que pudo con lo que tenía a su alcance, regalando uno de los momentos más especiales de la noche cuando invitaron a Denise Gutiérrez al escenario para interpretar «Luna».
El equipo Cassini se reunió al final de la velada para ver a Los Cardenales de Nuevo León en el Pilo’s Bar. Estaba abarrotado de gente, contando en cuenta que a la misma hora estaba The Killers y Panteón Rococó. Evidentemente, el sueño de cualquier norteño es terminar el fin de semana de Tecate Pa’l Norte con unas micheladas bien frías, celebrando el legado de Don Chayo y cantando a todo pulmón «Y Si Fuera Él».
Pa’l Norte 2026, la verdadera cultura del norte de México
Cuando entras al Facebook de Pa’l Norte, lo primero que ves es la leyenda ‘Lo más representativo de la cultura, orgullo y tradiciones de Nuevo León y el norte de México’. En un principio, esta afirmación podría ser contraproducente para quien no conozca el producto cultural que terminó siendo hoy en día el festival. Pero, en realidad, abarca firmemente lo que representa.
Porque uno podría decir que poco o nada tiene que ver Olivia Rodrigo, Billie Eilish o The Killers con la cultura musical del norte de México. Pero es que esta afirmación no habla de la música, sino de la cultura.
El norte de México es conocido por su calidez, unión y por abrazar su identidad y plantarse sobre ella, pero sin delimitar el paso al cambio a las nuevas expresiones.
Y aunque otros festivales del norte, como el Nortex, Machaca, Día Libre o hasta Supremo, replican más sutilmente esta identidad cultural ya sea en su branding, comunicación o curaduría, Pa’l Norte lo ha llevado a un plano orgánico, monumental y bien logrado.
Mientras otros festivales del país segregan o filtran por nichos para llegarle a sectores específicos, Pa’l Norte se mantiene abierto al cambio y a lo que busca el consumidor casual de música global. Y esto no es tan malo como se nos ha hecho creer. Porque no siempre hay que ser propositivo o pretencioso. A veces solo se trata de disfrutar.
La diversidad cultural no requiere de nichos que busquen agrupar: necesita espacios para el libre desarrollo. O quién sabe, hasta de un enorme parque al norte del país con escenarios diversos y cientos de miles de personas rodeándose unas a las otras.
Texto por Jania Garza (@janiagarza) y Andrés Cassini (@andrescassini_).
Fotos por Isaac Romero (@isaacrmnz).

