«Sonidos de Karmática Resonancia»: El regreso al sonido clave de Zoé con una evidente maduración artística y personal

La pandemia cambió por completo los planes de Zoé, recordemos que antes de todo esto recién comenzaban su gira del décimo aniversario del MTV Unplugged Música de Fondo (2011). Posterior al paro de labores, al parecer la banda entró en un trance de autorreflexión: O seguir la línea heterogénea que había tenido Aztlán (2018) o volver a las raíces de la banda tomando las recientes enseñanzas. ¿El resultado? Sonidos de Karmática Resonancia (2021).

No digo que el álbum antecesor haya sido malo, es bueno, disfrutable, pero se pierde un poco de la dilución temática que supone el título. En una instancia diferente, este nuevo álbum deja claro desde un inicio -en el título- que el protagonismo no se basa en lo argumental, si no en lo puramente instrumental o sonoro, y es aquí donde encontramos el más grande peso del trabajo.

Las raíces y motivaciones reales de Zoé

León Larregui comentó por allí que este séptimo álbum de estudio surgió de manera natural, donde todo el equipo se dejó llevar por sus influencias directas, dejando fluir la música que los vio crecer; es aquí donde el post-punk llega a primer plano, resaltando claras influencias y semejanzas con The Cure o Joy Division. La clave del post-punk es resultar repetitivo y en cierto modo minimalista, dentro del sonido que, en la mayoría de ocasiones, consta de entrar en el ruido excesivo. Sonidos de Karmática Resonancia (2021) es justamente esto, a excepción del último punto: Sonidos minimalistas y repetitivos, sustentados en una fina base instrumental, exquisita tanto para el oído promedio como para el más exigente.

Los diez temas que componen este trabajo distan bastante de aquellas canciones directamente rock-pop, en esta ocasión es a la inversa. Sonidos de Karmática Resonancia (2021) resulta un pop-rock. Podríamos dictaminar de una vez que este disco es el más pop que ha hecho Zoé, pop dicho desde lo sonoro superficialmente hablando, lo perceptible por el oído, porque si retomamos el párrafo anterior, donde se menciona al post-punk, necesitamos dejar en claro que el género se tomó como objeto de ejemplo para resaltar el propósito del sonido de Zoé en este último trabajo.

Dentro de lo establecido rápidamente como «rock nacional», Sonidos de Karmática Resonancia (2021) es un disco que se diferencia a lo comúnmente escuchado en el estándar, esto debido a la exploración de la banda con sonidos sintéticos y análogos a la par para generar texturas interesantes en todas sus canciones, algo difícil de conseguir actualmente en el país.

Romanticismo a costa de la catarsis

Algo que definía de maravilla a Zoé en trabajos anteriores era la existencia de coros catárticos, reconocibles por cualquier persona que no viviese aislada de la sociedad y el mundo exterior. En Sonidos de Karmática Resonancia (2021), como ya se dijo, el sonido clave de Zoé es el principal factor, no hay más detalles que importen más que este, esto es algo que la banda quiere dejar en claro a como dé lugar. Como justificación para el punto anterior, está en notar que se dejaron de lado esos coros característicos para ampliar su muestral sonoro.

Esto podría ser contraproducente, pues lo que alzó a Zoé a la fama en un buen tiempo fueron sus coros clásicos provenientes de sus éxitos más marcados, por lo que los nuevos escuchas de la banda podrían perderse en el camino. Sin embargo, el lado bueno de esto es que puede que esto anterior los haya encasillado en un umbral que ni siquiera ellos mismos marcaron. Era necesario salir de allí y volver a los inicios, pero con un propósito diferente al del comienzo. Y es aquí donde llega la maduración como banda.

Por su parte, las letras del Sonidos de Karmática Resonancia (2021) no son el principal atractivo, pero hay que resaltar que, más que rebuscar conceptos previamente utilizados, Zoé regresa al clásico romanticismo innato de sus primeras entregas. Para los viejos fans de la banda, esto va a resultar nostálgico; ver a la agrupación tomar sus prospectos de aquellos años y amoldarlos a la época actual con todo lo ya vivido da un aire de frescura y satisfacción, un camino que está construyendo Zoé para ellos como artistas así como individuos morales.

Sonidos de Karmática Resonancia (2021) es el resultado de años de pasajes, vivencias, experiencias y experimentación por parte de Larregui y compañía. La maduración artística y personal desbordante de cada miembro encargado de traernos este trabajo se nota, deslumbra. Es muy pronto para decir que este es el mejor álbum de Zoé, pues tendríamos que ver cómo lo trata el paso del tiempo y el posterior recibimiento del público fan y en general, pero, a diferencia de los antecesores, en cuanto a esencia y consistencia, éste me resulta el disco más real, honesto y sincero de la banda en sus más de veinte años.

La comodidad de los integrantes se nota a cada acorde, a cada verso. Es un buen disco, sí. Quizá para los fans de antaño o de bastante cariño de Zoé represente mucho, pero para quienes no están tan familiarizados con ellos, puede ser un álbum banal o sin cabida, pero conociendo el trasfondo y el contexto sonoro de la banda, además de su propósito, genera un sentimiento de unidad entre el escucha y el disco en sí.

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